FRENTE A MIS OJOS
Se ha ido.
Se ha ido.
Sin embargo, el rugir de la sierra,
taladra mis oídos.
Ya no escucharé, el canto de sus pájaros
ni veré el loco correr de las ardillas
jugando entre sus ramas.
Yo sé que cuando llegue el verano,
Yo sé que cuando llegue el verano,
miles de pericos errantes,
extrañarán su sombra.
Hoy su cuerpo en pedazos rodaba por la calle.
Hoy su cuerpo en pedazos rodaba por la calle.
Desnudo, en silencio,
a la vista de su madre Natura.
Una lágrima al viento
y del viento una lágrima.
El rugir de la sierra
no me deja escuchar el adiós
que profieren tus ramas.
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