Quién no ha tenido un divorcio? a veces nos divorciamos hasta de nosotros mismo. Estos días revolcando mis escritos he encontrado miles de cosas que recordaba y otras que no...les comparto esto que hoy le he llamado DIVORCIO (colocada Enero 2016)
Y en Otris, llovía. Nadie comprendía que era el país que escuchaba las palabras como oír llover, sin esperanza.
Otris estaba fundado en el oído de alguno que otro mago que por razones insensatas había perdido la magia del verbo encadenado. Pero llegaste tu, cargando en tu espalda un acertijo y con las sandalias estuefactas y yo no dije nada, tan solo sonreí por no llorar.
Nunca supe con que fin venías de Otris, o si habías superado aquella otitis media bilateral; que te había dejado sordo a mis palabras.
Llegaste, y repito: solamente sonreí.
A veces las sonrisas remedan las palabras.
Y es que por tantos y tantos años, jamás entendiste mis plumazos, ni mis pinitos hicieron mella en tu conciencia, ni la hora fue crítica para decir: ya basta.
Llegaste simplemente y comprendí que te hacía falta; pero ahora el lenguaje que tu verbalizabas era una adivinanza.
En Otris; muchas veces, ser sordo de oído, no es suficiente marca. En Otris, cuenta el karma, la semblanza, y esta loca manía de los poetas, de eternizar las almas.
Y seguía lloviendo, y los rayos y truenos eran música que despierta la mañana, pero esta vez,lo siento tanto, que ahora tu vivas lo que año tras año, cargué sobre mi espalda y la lluvia no me permitió escuchar tus suplicas heladas, solamente te presté un pañuelo. Sí, ese mismo pañuelo que alguna vez, secó mis lágrimas, y no se si me oíste o fuiste a mi palabra, la muralla. Te dije adiós, como decirte nada, y de nuevo la sonrisa, me acompañó a la cama...













