SOLEDAD
no sé dónde te busco
quizás en los papeles
cargados de poemas
o en las puntas de la sábana
pero no me conformo
y sigo escarbando
y limpio las gavetas
y cada palabra
que flota es una esponja
Y te abrazo despacio.
con un miedo profundo
de romperte en pedazos
y te miro en las puertas
y ventanas
en la luna indolente
que se come la estancia
en el lobo estepario
que salta del espejo
como una salamandra.
¿Dónde, dónde, dime dónde?
Vos
muero por un instante
y te miro:
mariposa en capullo
ángel inédito
libro sin publicar
No reconozco tu nombre
y tu boca profiere
palabras inaudibles
de un idioma innombrable
pero estás ahí
y yo aquí
con este corazón maltrecho
que sangra liviandades
y grito que no mueras de nuevo
que odio tu silencio
que mi mano se ahueca
de soledades
y me siento pupilo
ante las remembranzas
y lucho con la parca
que te llevó tan lejos
mucho antes de escuchar
todos estos poemas
que quedaron colgando
al lado del espejo.
Huellas
Me pongo los zapatos,
Me quedan grandes
igual que las esperas
y la soledad del orbe
que ingenuamente cargo
intento atar los
cordones raídos
y los agujeros ríen
de tanta
destemplanza.
Es un domingo cualquiera,
lo sé por ellos y por mi vestimenta.
Solo que hoy necesito más
que El cubra mis males,
que me preste sus
huellas
para librar
distancias.
Un cumulo de años recorrido
se encadena a mi espalda,
una nube de
desaciertos
me imprimen una marca.
El saco de los buenos recuerdos
para zurcir no alcanza.
Te llamo, te nombro en cada esquirla
del corazón y sus
fragmentos
No hay luz de luna
ni amores
imborrables.
Solo esperas
y estos viejos zapatos
que irremediablemente
hoy:
me quedan grandes.
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